Monumentos Naturales, protegidos y admirados

El Huemul y el Taruca –dos tipos de ciervos locales–, la Ballena Franca Austral y el Yaguareté, son especies características de Argentina que se encuentran en estado de vulnerabilidad y requieren de un compromiso de todos los actores para garantizar su supervivencia.

La figura de Monumento Natural –contemplada en la Ley de Parques Nacionales–es utilizada para la protección de ambientes o de especies en peligro de extinción. Actualmente, en Argentina hay cuatro animales que han recibido este título por su gran valor histórico, ecológico y por su situación crítica y la notable reducción de sus poblaciones.

Huemul: peregrino de los Andes
Conocido como “shoam” entre los tehuelches y “güemul” por los araucanos, el huemul es un animal exclusivo de Argentina y Chile que supo estar muy presente en la vida de los antiguos pobladores de la Patagonia. Su representación en el arte rupestre y la evidencia de herramientas construidas con sus huesos dan cuenta de esto. Sin embargo, una suma de factores, como la reducción de su hábitat por la tala de árboles, la caza indiscriminada y la introducción del ciervo europeo en su ambiente, hicieron que su población se redujera y que esta especie emblemática de los Andes se aislara. Hoy es muy difícil ver a este peregrino que habita en la región de los bosques patagónicos –desde la provincia del Neuquén hasta Santa Cruz–. Su supervivencia depende directamente de las medidas de protección que se adoptan, por eso desde 1996 se lo considera Monumento Natural.

Estos robustos ciervos, de hasta un metro de altura, tienen un pelaje denso y grueso que varía de un color pardo oscuro a un tono amarillento, según la época del año. Poseen unas orejas de 20 centímetros que le brindan una gran audición y solo los machos tienen astas (de unos 30 centímetros de longitud). Se estima que hay unos 600 ejemplares en toda Argentina. Su observación directa es muy difícil de lograr, por eso se lo conoce como “el fantasma de los Andes”. Debido a esto, las huellas, pelos y marcas que pueda haber en la vegetación son fundamentales para quienes realizan estudios sobre su población, por lo que se debe tener el máximo cuidado y respeto ante las evidencias de su presencia que se pueden hallar en los bosques del sur.

Taruca: venado del norte
Esta especie de las serranías del noroeste argentino, conocido como venado, es uno de los ciervos más amenazados del país –junto con el huemul–. Con su cuerpo macizo y patas cortas, habita arriba de los cerros –entre los 1800 y los 4000 metros de altura– en las provincias de Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca y La Rioja. También está presente en Chile, Bolivia y Perú, donde lo llaman “aymara taruca”. Los machos tienen astas bifurcadas y una llamativa mancha negra en forma de “Y” en la cara. La presencia de los perros, la caza, los incendios y el sobrepastoreo puso en riesgo a este venado. Hoy sobreviven grupos aislados, en ámbitos reducidos. No hay certeza de cuántos ejemplares viven, por eso desde 1996 se encuentra protegido como Monumento Natural y se trabaja en su conservación.

Ballena Franca Austral: asombro en el océano
Por su facilidad para ser atrapada (es un animal lento y, al morir, flota) y su rendimiento (cada ejemplar permite obtener más de 7 mil litros de aceite) se le dio el nombre en inglés “right whale”, es decir, la ballena correcta –para cazar–. Durante los siglos XVIII y XIX, las poblaciones de la ballena franca septentrional (del Hemisferio Norte) fueron prácticamente exterminadas, lo que ocasionó que las flotas balleneras se dirigieran hacia los mares australes para cazar a esta especie. Se calcula que en ese momento vivían unos 100 mil ejemplares que se redujeron drásticamente hasta llegar a los 7 mil que existen hoy. Las hembras tienen una cría cada tres años, por lo tanto, la recuperación de las poblaciones es muy lenta.

En 1984 se la declaró Monumento Natural en Argentina y a nivel mundial está protegida por la Comisión Ballenera Internacional, que prohíbe su caza. Las amenazas actuales son la contaminación de los mares y océanos y las infracciones que puedan cometer las embarcaciones turísticas.

Vive en el sector austral de los océanos Atlántico, Pacífico e Indico. Entre junio y noviembre alrededor de 600 ejemplares llegan a la Península Valdés, en la patagónica provincia del Chubut, lugar en el que miles de turistas se concentran para conocerlas.

Yaguareté: temor y respeto
El término guaraní yaguareté, que significa “verdadera fiera”, es el nombre principal de un animal que también ha sido llamado overo, pintado, tigre, uturunco, tiog, kiyoc, nahuel. Es un depredador tope en su ecosistema, por lo tanto tiene un rol fundamental para preservar la variedad de especies.

Antes de 1900, el yaguareté estaba presente en gran parte del territorio nacional: actualmente sólo sobrevive en las yungas de Salta y Jujuy, en la selva misionera y en algunos sectores de la región chaqueña. Las principales causas de su disminución fueron la destrucción de su hábitat y la persecución que recibió por ser considerado peligroso para el hombre y para el ganado. Es un caminador incansable, que recorre de 10 a 15 kilómetros por día. Su andar es solitario, principalmente durante la noche. A diferencia de otros felinos, es un buen nadador, capaz de cruzar grandes ríos como el Paraná o el Iguazú.

En Argentina se lo considera en estado de peligro crítico, ya que se estima que solo hay 250 ejemplares adultos. Por el riesgo inminente que sufre, en 2001 se lo incorporó a la lista de Monumentos Naturales. Hoy encuentra un hogar en diferentes reservas y Parques Nacionales, como Iguazú (Misiones) y Calilegua (Jujuy).

“La información brindada por los sitios web mencionados es de absoluta responsabilidad de sus editores. El Instituto Nacional de Promoción Turística no se responsabiliza por los datos allí publicados”. 

Volver
linea

Te puede interesar

Comentarios.

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.