Mirador del Hornocal: el secreto del Norte

La Quebrada de Humahuaca ya es de por sí una colección de paisajes majestuosos, un valle recorrido por el río Grande que hace de puerta de entrada a la Puna (el altiplano) en donde todo es colorido, tradiciones e historia. El Mirador del Hornocal es un ejemplo de las maravillas naturales que hay por ver en ésta región: se llega desde la ciudad de Humahuaca, hasta encontrarnos con un paraje donde las montañas y sus colores increíbles se vuelven protagonistas. Toda la Quebrada es una zona árida, despojada, con apenas vegetación y vistosos cardones. A medida que avanzamos por un camino cualquiera en ésta región, casi siempre nos llamará la atención el colorido de las montañas, algo que en las sierras del Hornocal se multiplica en una gama deslumbrante (hasta diríamos exagerada).

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La Serranía del Hornocal es otra de las maravillas de la provincia de Jujuy, una formación calcárea con distintos tipos de minerales que al ser erosionados desnudaron una sinfonía de colores en las laderas de las montañas. Es un paisaje que llama a ser contemplado, a situarse frente a él por un momento, o por un largo rato en el que difícilmente no nos sentiríamos insignificantes.  En el mirador se aprecian las vetas de colores, las formas triangulares en éste particular arco iris que algunos aseguran, llega a las 33 tonalidades. Es un ejemplo de sedimentación por estratos, colores que se forman por una piedra caliza que va del ocre, al verde, amarillo, y hasta el blanco. Estos estratos estaban bajo tierra hace miles de años, cuando la formación de la cordillera hizo con su largo proceso, el efecto para dejar expuesto el colorido. Hoy vemos las rocas fracturadas haciendo de marco de las vistas panorámicas. Y no sentiremos otro impulso más que contemplarlo y tomar buenas fotografías. Uno de los miradores más famosos de ésta serranía se encuentra a unos 25 kilómetros por la ruta provincial 73, desde la ciudad de Humahuaca. Llegar solo toma unos 40 minutos de camino de ripio hasta un mirador que enfrenta al cerro. Nos encontraremos ante un espectáculo silencioso y majestuoso, a nada menos que unos 4.300 m.s.n.m. Otra de las grandes bellezas de la Quebrada, aunque en éste caso, menos conocida y visitada. Otro dato a considerar, es programar la excursión para llegar a la tarde, cuando el sol se encargará de destacar los colores sobre la ladera montañosa. En ese momento, podremos imaginar la grandiosidad de todos estos paisajes en el tiempo en que aún habitaban los Incas. De hecho, toda la Quebrada de Humahuaca fue el marco paisajístico de un tramo de éste histórico camino de miles de kilómetros que nacía en Ecuador y se extendía bastante más al sur en Argentina. Hoy, tanto el camino del Inca como la Quebrada están reconocidos como sitios Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, un reconocimiento que se explica fácilmente por el valor cultural y la belleza natural combinadas. Y aún, entre tanta majestuosidad y tanto despegue turístico, estos paisajes poco o nada han cambiado, y se mantienen bajo el reinado del silencio, las nubes, y los ciclos del sol: un espectáculo de tiempo completo que se puede disfrutar todo el año.

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